PAZ CON DIOS EL CREADOR, PAZ CON TODA LA
CREACIÓN
Mensaje de Su Santidad el Papa Juan Pablo II por la celebración del DÍA MUNDIAL DE LA PAZ, Enero 1, 1990. [Traducción de Luis Enrique Lazcano Flores] INTRODUCCIÓN 1. EN NUESTROS DÍAS, Hay una conciencia creciente que la Paz mundial es amenazada, no sólo por la carrera armamentista, los conflictos regionales, y la continua injusticia entre las personas y las naciones, pero también por una falta del DEBIDO RESPETO POR LA NATURALEZA por el pillaje de los recursos naturales y un declive progresivo en la calidad de vida. La percepción de precariedad e inseguridad que engendra tal situación es una simiente para el egoísmo colectivo, desdeño por los demás y corrupción. Frente a la destrucción tan extendida del medio ambiente, las personas en todos los lugares han llegado a entender que no podemos continuar usando los bienes de la Tierra como lo haciamos en el pasado. El público en general así como líderes politicos están preocupados por este problema, y los expertos de una amplia gama de disciplinas están estudiando sus causas. Más aún, una nueva CONCIENCIA ECOLÓGICA comienza a emerger que, más que ser ignorada, debe fomentarse para que se desarrolle en programas concretos e iniciativas. 2. Muchos
valores éticos, fundamentales para el desarrollo de una SOCIEDAD
PACÍFICA, son particularmente relevantes a la cuestión ecológica. El
hecho de que muchos retos que enfrenta el mundo ahora son
interdependientes confirma la necesidad de soluciones coordinadas
cuidadosamente, basadas en una visión mundial moralmente coherente. I. "Y DIOS VIÓ QUE ESO ERA BUENO"
Adán y Eva fueron llamados a compartir en la revelación del Plan de Dios para la Creación, a utilizar esas habilidades y dones que distinguen al ser humano de todas las demás creaturas. Al mismo tiempo, su llamado estableció una relación fija entre la humanidad y el resto de la creación. Hechos a imagen y semejanza de Dios, Adán y Eva debían ejercitar su dominio sobre la Tierra (Gen 1:28) con sabiduría y amor. En vez de esto, destruyeron la armonía existente OBRANDO DELIBERADAMENTE CONTRA EL PLAN DEL CREADOR , esto es, eligiendo el pecado. Esto resultó no solo en la alienación del hombre de sí mismo, en muerte y fratricidio, sino también en la "rebelión" de la Tierra contra el mismo hombre (cf. Gen 3:17-19; 4:12). Toda la creación se hizo sujeta de futilidad, aguardando en forma misteriosa la liberación y obtener una gloriosa libertad junto a todos los hijos de Dios (cf. Rom 8:20-21). 4. Los Cristianos creen que la Muerte y Resurrección de Cristo logró reconciliar a la Humanidad con el Padre, que "ha sido satisfecho ... (a través de Cristo) para reconciliar consigo A TODAS LAS COSAS, se en la tierra o en el cielo, creando la paz por la sangre de su cruz" (Col. 1:19-20). La creación fue por tanto hecha nueva (cf. Ap. 21:5). Una vez sujeta a la esclavitud del pecado y la muerte (cf. Rom. 8:21), ahora ha recibido nueva vida mientras "aguardamos los nuevos cielos y la nueva tierra en la que habita la rectitud" (2 Pe 3:13). Por tanto, el Padre "nos ha revelado en toda sabiduría e inspiración el misterio... en el que deja establecido en Cristo como un plan para la plenitud del tiempo, para unir TODAS LAS COSAS en el, todas las cosas en el Cielo y en la Tierra" (Eph. 1:9-10). 5. Estas consideraciones bíblicas nos ayudan a entender mejor LA RELACIÓN ENTRE LA ACTIVIDAD HUMANA Y EL RESTO DE LA CREACIÓN. Cuando el hombre le da la espalda al plan del Creador, provoca un desorden que tiene repercusiones inevitables en el resto del orden creado. Si el hombre no está en paz con Dios, entonces la misma Tierra no puede estar en paz: "De ahí que la tierra gime y todos los que habitan en ella se lamentan, y también las bestias del campo y las aves en el aire, y aún los peces en el mar son arrebatados" (Hos 4:3). El profundo sentido de que la Tierra está "sufriendo" es también compartido por aquellos que no profesan nuestra fé en Dios. De hecho, la devastación en aumento del mundo natural es evidente para todos. Esto es consecuencia del comportamiento de las personas que muestra una insensible falta de atención por los requerimientos escondidos, pero perceptibles del orden y la armonía que gobierna a la propia Naturaleza. Las personas se preguntan ansiosamente si aún es possible remediar el daño que ya se ha hecho. Claramente, una solución adecuada no puede encontrarse solamente en una mejor administración o en un uso más racional de los recursos de la Tierra, aunque sean tan importantes. Más bien, debemos ir a la raíz del problema y confrontar en su totalidad esa profunda crisis moral DE LA CUAL LA DESTRUCCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE ES SOLO UNO DE LOS ASPECTOS PREOCUPANTES. II. LA CRISIS ECOLÓGICA: UN PROBLEMA MORAL
6. Ciertos elementos de la crisis ecológica de hoy revelan su
carácter moral. El primero entre esos en la APLICACIÓN INDISCRIMINADA de
avances en ciencia y tecnología. Muchos descubrimientos recientes
han traído beneficios innegables a la humanidad. De hecho,
demuestran la nobleza de la vocación humana para participar
RESPONSABLEMENTE en la acción creativa de Dios en el Mundo.
Desafortunadamente, ahora es claro que la aplicación de estos
descubrimientos en los campos de la industria y la agricultura han
producido efectos dañinos a largo plazo. Esto ha conducido al doloroso
reconocimiento que NO PODEMOS La gradual desaparición de la capa de ozono y el relacionado "efecto invernadero" ahora ha alcanzado proporciones críticas como consecuencia del crecimiento industrial, concentraciones urbanas masivas y necesidades energéticas incrementadas ampliamente. El desecho industrial, la oxidación de combustibles fósiles, deforestación irrestricta, el uso de algunos tipos de herbicidas, refrigerantes y propelentes: todos estos se sabe que dañan la atmósfera y el medio ambiente. El resultado de cambios meteorológicos y atmosféricos van de daños a la salud a una posible futura inundación de tierras bajas. Mientras que en algunos casos el daño ya causado puede ser irreversible, en muchos otros casos aún puede detenerse. Es necesario, sin embargo, que toda la comunidad humana – individuos, Estados, y organismos internacionales – tomen seriamente la responsabilidad que es suya. 7. La indicación más seria y profunda de las implicaciones morales subyacentes al problema ecológico es la falta de RESPETO POR LA VIDA evidente en muchos patrones de la contaminación ambiental. A menudo, los intereses de la produccción prevalecen sobre la preocupación por la dignidad de los trabajadores, mientras que los intereses económicos toman prioridad sobre el bien de los individuos y aún los pueblos enteros. En estos casos, la contaminación o destrucción ambiental es el resultado de una visión natural y reduccionista que siempre conduce a un genuino desprecio por el Hombre. En otro nivel, los delicados balances ecológicos están alterados por la destrucción incontrolable de plantas y animales llevada por una explotación imprudente de los recursos naturales. Debería señalarse que todo esto, aún si se hace en nombre del progreso y el bienestar es en último caso para desventaja de la Humanidad. Finalmente, solo podemos ver con profunda preocupación las enormes
posibilidades de investigaciones biológicas. No estamos en una posición
de evaluar los disturbios biológicos que podrían resultar de una
manipulación genética indiscriminada y por el desarrollo sin escrupulos
de nuevas formas de plantas y animales, por no decir de la inaceptable
experimentación respecto a los origenes de la vida humana misma. Es
evidente para todos que en ningún area tan delicada como esta, la
indiferencia a las normas éticas EL RESPETO POR LA VIDA, Y SOBRETODO POR LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA, ES LA NORMA DEFINITIVA QUE GUIARÁ CUALQUIER PROGRESO ECONÓMICO VIABLE, INDUSTRIAL O CIENTÍFICO. La complejidad de la cuestión ecológica es evidente para todos. Existen, sin embargo, algunos principios subyacentes, los cuales, mientras respetan la legítima autonomía y la competencia específica de aquellos involucrados, pueden dirigir la investigación hacia soluciones adecuadas y duraderas. Estos principios son esenciales para la edificación de una sociedad pacífica; una sociedad que no puede darse el lujo de ignorar tanto el respeto por la vida como el hecho de que existe una integridad en la creación.
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